La
Corporación nace en un contexto donde se presentaban en Arica
y Parinacota situaciones estructurales que entrababan el aprovechamiento
de las capacidades locales. Esta influencia, que se había
mantenido por décadas, concluían en un cuadro de subdesarrollo
relativo, notablemente distinto de la que venía gestándose
en el resto del país.
En
ese momento, el caso no se veía solucionable a nivel local
o con la sola intervención del mercado, requiriéndose
claramente de una acción del Estado en su rol garantizador
de la igualdad de oportunidades a lo largo del territorio.
Durante
una década, habían sido experimentadas diversas vías
de solución. Entre ellas estaban la instalación de
comisiones gubernamentales especiales, incentivos a la inversión
y a la contratación de mano de obra, desconcentración
administrativa pública y facilidades para el acceso a la
propiedad por parte de extranjeros de países limítrofes.
Por
otra parte, la sociedad local ha dado muestras de tener una larga
trayectoria de participación en el tema. En distintos períodos,
ha mostrado sus problemas, requerido apoyo y propuesto soluciones.
Demandas por mayor autonomía y por una institucionalidad
propia para el desarrollo local, han sido temas permanentes.
Dentro
de este contexto, la existencia de un plan, la modernización
y adecuación del aparato público, el mejoramiento
de la coordinación entre este y el sector productivo privado
y la participación de la sociedad civil en un marco de mayor
autonomía, se ven como condiciones necesarias para alcanzar
niveles mayores de desarrollo.
De
allí que, para abordar este caso, se haya acordado la creación
de un organismo que contribuya a mejorar la capacidad de los agentes
y las relaciones entre estos, en el marco de un plan común
con las características descritas.
La
Corporación viene así a complementar la institucionalidad
vigente, generando un innovador espacio propio y se proyecta, a
modo de experiencia piloto, hacia nuevas formas de administración
del desarrollo regional.
Historia
Arica
y Parinacota han recorrido un largo camino en la búsqueda
de mejores condiciones para su desarrollo. Uno de los hitos recientes
de mayor trascendencia, ha sido en el año 2000, con la dictación
de la Ley Nº 19.669, conocida como “Ley Arica II”.
En
una experiencia única en el país, se autoriza ahí
al Gobierno Regional de Tarapacá para ser parte de una Corporación
de Derecho Privado, en conjunto con otras organizaciones representativas
de la sociedad local.
Así
se incorporan en una misma mesa de un modo estable y permanente,
y tras objetivos comunes, tanto las autoridades de gobierno como
las empresas productivas, los gremios, las organizaciones vecinales
y de trabajadores, la universidad, los organismo no gubernamentales
y los colegios profesionales.
Este
nuevo referente abre una vía novedosa de relación
entre los distintos agentes del desarrollo y constituye una herramienta
de búsqueda de consensos, de acciones y realizaciones concretas.
Tras
un período prolongado de diseño del organismo y de
trámites jurídicos y administrativos, la Corporación
de Desarrollo de Arica y Parinacota nace a la vida legal el 13 de
octubre del 2001, fecha en que S.E. el Presidente de la República
le otorga Personería Jurídica.
Sesenta
días después, la Corporación recibe los primeros
recursos financieros que le permitirán iniciar su plena operación.
Pero,
entretanto y rompiendo inercias y desesperanzas, la Corporación
comienza su trabajo ocupando este período no sólo
en su organización interna o en la definición de una
Agenda Ciudadana que guiará el trabajo local para los próximos
años, sino también en el diseñó y práctica
de un nuevo estilo de trabajo caracterizado por la conformación
de redes sociales, la complementariedad con la administración
pública y el inicio inmediato, sin mayor espera, de un conjunto
de proyectos de gran trascendencia para las tareas del próximo
período.
Estos
proyectos tenían directa relación con temas sensibles
para la comunidad que son la conformación de condiciones
para la inversión y el empleo, la organización social
y el mejoramiento urbano. Iban desde un catastro de la pequeña
industria local, un banco de recursos humanos, análisis de
los instrumentos legales vigentes, rescates de patrimonio, exploración
de oportunidades para proyectos inmobiliarios públicos y
privados en el marco del Plan Bicentenario, apoyos a la actividad
turística y varios otros.
De
este modo, la Corporación comienza a contribuir a la puesta
en marcha del rico capital humano que estas provincias poseen y
que es una de las claves para un mejor desarrollo.
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